Por: Luis E. Forero Medina Abogado/Especialista enSaluderecho |
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PUBLICADO 2019 | En Perú, el 17 de enero de 2004 unas 300 familias campesinas de la ciudad turística de Cusco, organizaron un mercado de venta directa al consumidor, el mercado de Huancaro; que se realiza los sábados y beneficia a más de siete mil campesinos y consumidores.
En esa fecha también se creó la Asociación de Productores Agrícolas y ganaderos del Cusco “ARPAC”; cuyo lema es "de la chacra à la olla”. Este proyecto fue ganador del premio a la innovación agrícola en América Latina; patrocinado entre otros organismos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En Colombia, los mercados campesinos se desarrollan desde el año 2004, cuando empezaron en la Plaza de Bolívar de Bogotá con la participación de lugareños de la capital y de cerca de un centenar de municipios de los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Meta y Tolima; que conforman el Rape ( Región Administrativa de Planeación); rica despensa agropecuaria y agroindustrial que contribuye a la seguridad alimentaria con la distribución de productos frescos y de calidad a precios especiales y sin intermediarios. A ese modelo se le denomina “circuitos cortos de comercialización campesina”.
Siete años después de implantados los mercados campesinos en Bogotá y Cusco; a comienzos del 2011 Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF) arranca la ejecución de un proyecto de investigación, acción e incidencia llamado: “Sistemas alternativos de comercialización asociativa para la seguridad alimentaria de las familias campesinas y la soberanía alimentaria den los territorios andinos”. Este proyecto es financiado por la Comisión Europea y se implementa en Bolivia, Ecuador y Perú. La AVSF es una asociación de solidaridad internacional que actúa desde 1977 apoyando la agricultura campesina.
Estos mercados nacieron simultáneamente en la primera potencia mundial en producción y exportación de quinua: Perú; y en un país con evidente perfil para ser potencia agroalimentaria: Colombia; ;considerada una de las siete despensas del mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO).
Bogotá D.C. representa un 75% de área rural y reúne unos 17 mil habitantes del campo; por lo que a partir de allí se promueven en todo el país los mercados campesinos. En el 2006 los mercados campesinos fueron incluidos en la política pública del Plan Maestro de Abastecimiento de Alimentos y Seguridad Alimentaria (PMASAB) de la capital de la República.
En Colombia, los mercados campesinos se clasifican en mercados itinerantes y mercados permanentes; éstos se llevan a cabo sábados y domingos en el tradicional Mercado Campesino de la Plaza de los Artesanos; aquellos se efectúan cada quince días conforme a programación previa en varios municipios en parques, plazoletas, lotes vacíos, parqueaderos y en puntos estratégicos.
Los mercados campesinos itinerantes en Bogotá provienen principalmente de las localidades de Suba, Chapinero, Usme, Sumapaz y Ciudad Bolívar. De otra parte, en varios sitios en Colombia los campesinos individualmente acostumbran a llevar los fines de semana productos frescos de sus localidades a ofrecerlos en la vía pública. Unos y otros, los organizados y los informales, regresan a casa con utilidades de sus cosechas que invierten en mejorar su calidad de vida y la de su familia.
La iniciativa de los mercados campesinos que ha ido extendiéndose a las aproximadamente 2 millones de personas que viven en el campo colombiano; se ha desarrollado silenciosamente y viene materializando durante tres quinquenios consecutivos, en los que religiosamente campesinos provenientes de veredas lejanas viajan a la capital o ciudades intermedias desde las 2 de la madrugada o antes para llegar a acomodar atractivamente en su ‘vitrina’ los productos; la mayoría etiquetados. El valor del transporte del mercado campesino lo asumen los campesinos, efectuándolo por lo general en buses de servicio público. El sitio de venta consistente en carpas, quioscos, mobiliario y mesa plegable entre otros, lo suministran las alcaldías respectivas o el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, cuando los promueve.
Los marchantes vendedores llevan de la A a la Z los productos necesarios para la preparación del menú. Todos los productos pasan por una rigurosa revisión en la respectiva Secretaría de Desarrollo Económico para determinar si cumple o no con los requisitos y estándares de calidad. Colombia tiene 7.1 millones de hectáreas para cultivos, frente a los 34.4 millones con que cuenta la ganadería.
El mercado campesino de hace 15 años se ha trasformado radicalmente con el fin de atraer al consumidor o traer el campo a la mesa; por su parte el productor es capacitado en educación sanitaria y manipulación de alimentos; lleva delantal, tapabocas y guantes.
Ahora los mercados campesinos son más que mercados; durante su realización ocurren encuentros comerciales, ruedas de negocios, encadenamientos productivos con empresarios, hoteles, restaurantes, fruvers y grandes superficies; fuera de capacitaciones constantes a los productores. En los mercados campesinos ha aumentado en los últimos cinco años la participación de afrodescendientes, indígenas, víctimas del conflicto y personas en condición de discapacidad. En la ciudad de Pereira, departamento de Risaralda, técnicos agropecuarios de la Policía Nacional en cada evento ilustran a los asistentes a los mercados campesinos sobre las distintas etapas de producción que se llevan a cabo en la zona rural.
Los monótonos mercados campesinos de hace una década, hoy alojan temporalmente a talentos musicales y diversas representaciones artísticas. Los turistas locales y extranjeros que se han vuelto asiduos visitantes de los mercados campesinos, encuentran productos, diversidad de texturas, olores, colores y sabores; conservas y alimentos preparados; además de artesanías típicas como mochilas, sombreros, zapatos y textiles.
El desarrollo de los mercados campesinos en Colombia lo han facilitado ALCAMPO y APAVE (Alianza Campesina y Comunal y la Asociación de Productores Agropecuarios -con visión y emprendimiento-). En todo el territorio nacional se proyecta aumentar el número de mercados campesinos, llegando a nuevos sectores, y educando a los productores en estrategias de atención al cliente, marcas y patentes, y registros Invima.
Fredy Ordoñez, investigador del ILSA, considera que los mercados campesinos son “una alternativa a la concentración empresarial en la cadena agroalimentaria”, compuesta por una decena de grandes cadenas integradas de comercialización. Para el Dr. Peter Rosset, los mercados campesinos surgieron a raíz de la reestructuración de “ la distribución de productos frescos en la capital”; y previendo que “los campesinos y campesinas, que habían surtido tradicionalmente a los mercados mayoristas de Bogotá, iban a verse apartados y a quedarse sin trabajo.. el gobierno local debía abrir diez nuevos mercados de campesinos y prestarles apoyo”. Otro objetivo era que los vecinos tengan mercados a su alcance y “acabar con la estigmatización del campesinado”; y contribuir a “promover la transición a la agroecología de forma atractiva”, añadió.
“Los mercados campesinos son más que un simple espacio de compra y venta para la vida diaria, más bien son una especie de mina vegetal abierta a quien quiera explotarla, constituyen espacios de intercambio no sólo de productos sino también de conocimientos, valoración y conservación de los recursos del agro.” (sudamericarural.org).
Uno de los mercados campesinos más notables en el centro de Colombia son los realizados en el municipio de Pacho, departamento de Cundinamarca; que ofrece productos agrícolas de la mejor calidad “cultivados en nuestra tierra”.
“Hoy en Los Andes se desarrollan rápidamente alternativas llevadas a cabo por organizaciones campesinas y la sociedad civil. Ellas promueven modalidades de comercialización que garantizan mejores ingresos para las familias campesinas, aseguran el desarrollo de una agricultura campesina ecológicamente intensiva y diversificada y la soberanía alimentaria. Dichas experiencias organizativas y comerciales merecen ser mejor comprendidas, difundidas y traducidas en políticas públicas con el fin de protegerlas y favorecer su multiplicación”, señaló la FAO en la publicación Mercados Campesinos en los Andes.
@luforero4 |
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