"Hasta ahora lo que se ha hecho es aplazar, aplazar, las raíces del mal no han sido arrancadas, sólo se acude a cortar las ramas por la superficie"
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Por: Luis E. Forero Medina
Abogado/Especialista en Saluderecho
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En el planeta 1.400 millones de personas viven en situaciones de fragilidad, en 2030 serán 1.900 millones, por lo que se debiera prevenir no administrar. Semejante problema no puede desafiarlo ninguna institución o persona individualmente, es un asunto global que debe comenzar a debatir las naciones por ser una responsabilidad compartida.
Llegó el momento en que la humanidad entera debe invertir o invertir, para reducir las situaciones de fragilidad, bajar el déficit de financiación para las necesidades humanitarias y “restaurar la humanidad, reduciendo el sufrimiento y la vulnerabilidad de la gente",
Las anteriores consideraciones hacen parte de la nueva agenda humanitaria de la ONU, y para desarrollarla el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en la recta final de su mandato, convocó la Primera Cumbre Humanitaria Mundial (WHS) en Estambul (Turquía) el 23 y 24 de mayo próximos, para que “ las personas que experimenten un conflicto (armado), que padezcan pobreza crónica o vivan con el riesgo de peligros naturales, no quede en el olvido”. Si dicha población estuviera concentrada en un solo país, éste sería el más grande de la tierra.
Durante 2014 y 2015 los gobiernos y las organizaciones civiles de todo el mundo tuvieron oportunidad de efectuar sus consultas y redactar las propuestas para ser presentadas en mayo en Estambul.
No más promesas, le corresponde a la acción señala el líder,que solicita a los jefes de Estado, aliarse en el cumplimiento de cinco responsabilidades fundamentales, entre las cuales está el compromiso de “transformar la vida de las personas con mayor riesgo de quedarse atrás” .
Hasta ahora lo que se ha hecho es aplazar, aplazar, las raíces del mal no han sido arrancadas, sólo se acude a cortar las ramas por la superficie, pero la miseria campea en millones de seres humanos, que claman a los líderes mundiales poner manos a la obra en reducir la franja de pobreza. No hay necesidad de recorrer el mundo para comprobar esa cruda realidad.